¿Soy la baldosa que se mueve de tanto ser pisada?

¡Soy el tragapatíbulos!

Una chimenea crece en cada uno de mis pies. ¡Camino a tientas en medio de revólveres!

El fanático degüella por la espalda a su rehén ante una cámara.

Soy el teléfono que cuelga de una mano del aire. ¡El resucitado que muere definitivamente!

Patrullas embriagadas de furor ejecutan la masacre en una aldea.

¡Caen de mis ojos rascacielos mojados!

Tras el eco vagabundo de los tiros de gracia, soy el reguero de sangre que busca por las calles un corazón que lo contenga.

Mi dolor se camufla en un cromlech, como fauces salvajes en el vientre abierto de la oveja agonizante.

(Estas imágenes corren despavoridas dentro de mi cabeza.)


 

(de (Rigor vitae))